jueves, 19 de febrero de 2009

Radiografía

de Javier Cerced

¡Respire...! ¡No respire...! Quieto, estoy quieto, mi mentón apoyado sobre la máquina, el pecho desnudo y en contacto con la fría placa, los brazos hacia la espalda. Por mi cuerpo están atravesando, en estos momentos, una andanada de rayos X que incidirán sobre una lámina radiosensible. Dentro de unos segundo volveré a oír la misma voz diciéndome que puedo respirar y vestirme. El médico cogerá la lámina ya impresionada, la podrá sobre un marco iluminado y verá mis costillas, mis pulmones, mi corazón y cualquier anomalía que haya en ellos, pero lo que no verá son los doscientos noventa y siete días que llevo sin ver a mis dos hijos de tres y cinco años, porque mi mujer se los ha llevado después de obtener el divorcio.

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